5 de noviembre de 2014

ASESORIA DE BIOLOGIA NUM 2 5 DE NOVIEMBRE DE 2014

A LOS ALUMNOS DE PRIMER GRADO REVISAR LA PRESENTACIÓN ppt Y ESTUDIARLA.

 LA CELULA ASESORIA NUM 2 5/11/2014


REPRODUCCIÓN SEXUAL




LA TAREA ES LA SIGUIENTE:


EN UN FORMATO DIBUJA:

1. la Célula Animal señalando sus componentes, iluminado.

2. La Célula Vegetal señalando sus componentes, iluminado.




29 de octubre de 2014

ASESORIA DE BIOLOGIA NUM 1 29 DE OCTUBRE DE 2014

ALUMNOS DE PRIMER GRADO FAVOR DE REVISAR EL SIGUIENTE MATERIA DE LA ASESORÍA DE BIOLOGÍA
REVISA EL SIGUIENTE MATERIAL

PRESENTACIÓN


VÍDEO:



LA TAREA:

1. EN UNA HOJA FORMATEADA DIBUJA A MANO UN MICROSCOPIO Y SEÑALA SUS PARTES Y SUS FUNCIONES DE CADA UNA.

2. ENTREGARLO LA PRÓXIMA ASESORÍA EL DÍA 5 DE NOVIEMBRE DE 2014


ATENTAMENTE

PROF. DIEGO A. ZAPATA GOMEZ




10 de octubre de 2014

PRIMERO DE SECUNDARIA "SECUENCIA NUM 7"

DESCARGAR EL ARCHIVO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

Y VER EL SIGUIENTE VIDEO

https://dl.dropboxusercontent.com/u/46752060/SECUENCIAS%20DE%20GEOGRAF%C3%8DA%202014/La%20Eduteca%20-%20Las%20capas%20de%20la%20Tierra.mp4


Fecha: ____________________
Nombre del alumno: _________________________________________________ Clave__________


BLOQUE
2
DIVERSIDAD NATURAL DE LA TIERRA
Secuencia Didáctica
2.1
Placas Tectónicas y distribución de regiones sísmicas y volcánicas.
Aprendizaje esperado
Relaciona la distribución de regiones sísmicas y volcánicas en el mundo y en México con las placas tectónicas de la Tierra.
Mapa de contenido
2.1.1         Dinámica de las capas internas de la Tierra.
2.1.2         Localización de las placas tectónicas de la Tierra en mapas.
2.1.3         Distribución de regiones sísmicas y volcánicas de la Tierra.
2.1.4         Sismicidad y vulcanismo en México.



Punto de inicio:

La Tierra está en constante movimiento debido a la gran cantidad de energía que hay dentro de ella. Dicha energía se manifiesta en nuestro entorno, como expresiones del relieve, sismos o erupciones volcánicas. Veamos cómo es la estructura de la Tierra y cuál es su importancia. Aunque no podamos viajar a su interior, el estudio de las ondas sísmicas y su propagación ha mostrado que la velocidad de estas varía, de acuerdo con el tipo de roca que atraviesen.

Gracias a esto, es posible determinar la densidad, la composición y la profundidad de cada una de las capas que la forman.
Ahora que reconoces las características del espacio geográfico y algunas formas de representarlo y analizarlo, es momento de profundizar en el estudio de sus componentes naturales, en especial en aquellos relacionados con la dinámica interna del planeta.

Con seguridad  te has enterado por la televisión, la radio o los periódicos de los sismos y erupciones volcánicas que en los últimos años han ocurrido en el mundo y en México. Es muy probable que hayas experimentado alguno de estos fenómenos o te preguntes si podrían presentarse en la región donde vives.

Par saber si en tu localidad se presentan sismos y erupciones volcánicas se requiere conocer la relación entre este tipo de manifestaciones y la dinámica interna del planeta. En principio, recuerda que la Tierra se divide en varias capas con características propias que interactúan entre sí.


2.1.1        Dinámica de las capas internas de la Tierra.

A lo largo de la historia nuestro planeta ha tenido muchos cambios. Los científicos afirman que en sus inicios parecía una esfera a muy alta temperatura que se enfrió de manera paulatina hasta adquirir sus características actuales. En ese proceso, la capa exterior fue la primera en enfriarse y dio origen a la corteza; después de esta se localizan, de afuera hacia adentro, el manto y el núcleo.

El núcleo, que se encuentra a una profundidad cercana de 6,400 km, se considera el centro del planeta y está dividido en núcleo interno, compuesto de metales cómo níquel y hierro, y núcleo externo, de composición líquida.

Los científicos calculan que en el núcleo se registran temperaturas tan elevada que prácticamente cualquier objeto conocido estaría derretido.

La siguiente capa es el manto. Los geólogos, quienes se encargan de estudiar la composición y estructura interna de nuestro planeta

2.1.2        Localización de las placas tectónicas de la Tierra en mapas.

La litosfera es una capa delgada de suma importancia, debido a que en esta se origina la mayoría de los fenómenos que afectan la superficie de la Tierra y consecuentemente a los seres vivos. Estos fenómenos son los sismos y erupciones volcánicas. ¿Cómo y por qué ocurren? ¿Qué energía los origina? La litosfera está fragmentada en grandes bloques de roca sólida que semejan un gran rompecabezas y se desplazan sobre una capa de roca fundida llamada astenosfera. Dichos bloques se encuentran a la deriva, chocando unos con otros. La presión que se ejerce es lo que provoca sismos y actividad volcánica.

Las zonas más dinámicas en la litosfera son los límites de las placas tectónicas. La litosfera se divide en siete grandes placas tectónicas: la Norteamericana, que abarca América del Norte y América Central; la Sudamericana; la Africana; la Euroasiática; la Indo australiana, conformada por la parte continental de India, Australia y el fondo marino entre ambas regiones; la Antártica, que abarca principalmente todo el polo sur; y la del Pacífico, que comprende gran parte del fondo submarino entre Asia y el continente americano.

Es importante mencionar que existen otras placas de menor dimensión, como la placa de Nazca, frente a las costas occidentales sudamericanas; la placa de Cocos, frente a las costas del sur del Pacífico mexicano; y la del Caribe, que se ubica bajo el mar del mismo nombre, entre otras.

En el siguiente mapa podrás advertir que México está ubicado principalmente sobre la placa Norteamericana, además, que tiene contacto con las placas de Cocos y de Rivera. La mayoría de los sismos en nuestro país se originan por el choque entre la placa de Cocos y la Norteamericana.






















2.1.3        Distribución de regiones sísmicas y volcánicas de la Tierra.
Las placas tectónicas están en contacto permanente, ejerciendo presión unas sobre otras. Cuando esta presión se libera, se producen movimientos vibratorios denominados sismos, temblores o terremotos. Los sismos son fenómenos comunes y periódicos en la superficie terrestre. Algunos son imperceptibles para el ser humano y otros son tan intensos que resultan catastróficos. Cuando estos movimientos se producen en las profundidades marinas pueden provocar olas gigantescas conocidas como tsunamis. En el cuadro podrás observar los sismos que provocaron tsunamis en los últimos años a lo largo del mundo. Todos fueron devastadores, debido a que gran parte de la población se asienta en las costas. Como ejemplos está el tsunami de 2004, en el océano Índico, originado por un sismo que cambió en segundos la fisonomía de la región y de Japón en 2011.
Actividad. 2.1.3
Responde en tu cuaderno.

Apóyate en lo aprendido en este tema; observa los mapas de placas tectónicas del mundo y de México.

1. ¿Cuáles supones que sean las regiones con mayor actividad sísmica en el mundo?

2. ¿Por qué consideras importante identificarlas?

3. Comenta tus respuestas con el grupo.

4. Analiza la importancia de conocer más a fondo la relación de las placas tectónicas de México y el mundo con la actividad sísmica y volcánica.










El interior de la Tierra está en constante movimiento; al año ocurren, en promedio, más de diez mil sismos. La mayoría no son percibidos por el ser humano, debido a su poca intensidad. Los sismos no son eventos aislados; van seguidos de movimientos de menor magnitud, llamados réplicas, cuyo número decrece con el tiempo. La magnitud de estos movimientos se puede registrar por medio del sismógrafo.

Se llama foco o hipocentro a la zona donde se produce un sismo bajo la superficie terrestre, y epicentro a la zona donde se libera dicha energía sobre la superficie. En el mundo se emplean dos escalas para medir la intensidad y magnitud de los sismos: la Escala Richter, que mide la energía liberada en una escala logarítmica de cero a diez grados; y la escala Mercalli, que utiliza una escala de números romanos y mide, de I a XII, la magnitud del sismo, según los daños ocasionados.

Cuando la presión entre las placas es fuerte se libera mayor cantidad de energía, dando lugar a sismos más intensos. Las placas tectónicas describen tres tipos de movimientos: convergentes, divergentes y transformantes. En el primero, dos placas chocan entre sí. Generalmente, la fuerza de la placa continental es mayor que la de la oceánica, lo cual provoca que esta se sumerja. Las zonas donde ocurre este fenómeno se denominan zonas de subducción.

Aquí se presentan alta sismicidad y vulcanismo. Debido a las altas temperaturas predominantes en esta zona se forman cámaras magmáticas donde la presión obliga al magma a buscar una salida. Por lo general, esto ocurre en zonas débiles de la corteza terrestre, donde existen fracturas o grietas que permiten el paso del magma. Cuando este sale a la superficie, puede ser acompañado de cenizas, rocas incandescentes y vapor de agua. Esta expulsión violenta de materiales recibe el nombre de erupción volcánica, y junto con otros fenómenos asociados, como las fumarolas y la presencia de aguas termales, constituyen el vulcanismo. Los movimientos divergentes consisten en la  separación o alejamiento de dos placas tectónicas, lo que origina zonas de expansión. Este fenómeno forma un vacío que luego es rellenado por magma y otros materiales procedentes de las capas interiores de la Tierra.



Los científicos consideran que la divergencia  de las placas es el origen de las enormes cadenas montañosas submarinas conocidas  como dorsales oceánicas que, en algunos casos, sobresalen de la superficie marina en forma de islas, como las Canarias, en el océano Atlántico. El movimiento producido por las dorsales implica una permanente expansión de los fondos oceánicos.

Por último, el movimiento transformante se origina cuando las placas se desplazan horizontalmente en sentido contrario, dando origen a fallas transformantes; la más conocida es la Falla de San Andrés localizada entre la placa Norteamericana y la del Pacífico, zona  característica por su intensa sismicidad. Existe una relación entre las zonas sísmicas y volcánicas. La localización de los  ismos ha permitido verificar la presencia de los límites de las placas tectónicas. Lo mismo ocurre con las zonas volcánicas; por ejemplo, el Cinturón de Fuego del Pacífico, llamado así porque rodea casi por completo dicho océano. En él se localizan algunos de los volcanes más activos del mundo, como el Santa Elena, en Estados Unidos de América; el Nevado
del Ruiz y Galeras, en Colombia; el Ubinas, en Perú; y el Popocatépetl, en México. Otras zonas que destacan por su actividad sísmica
y volcánica se localizan en el centro de los océanos Atlántico e Índico, al este de África, en el llamado valle del Rift, donde una gran falla separa en dos al continente y genera sismos de magnitud moderada; así como al sur de los continentes europeo y asiático.
Los sismos pueden ocasionar deslizamientos de tierra en zonas de alta pendiente y cambios en el nivel de ríos y lagunas, entre otros fenómenos que modifican el paisaje. En condiciones naturales, los sismos no son fenómenos destructivos. El riesgo inherente a esta liberación de energía se crea cuando existe población que puede resultar afectada. El riesgo es mayor en las grandes aglomeraciones urbanas, y más aún cuando no se toman las medidas necesarias de planeación e infraestructura.

En lo que respecta a la actividad volcánica, los productos volcánicos, como cenizas y lodo, han sido esenciales para formar suelos fértiles y aptos para la agricultura en extensas regiones. Ejemplo de esto son los suelos del centro del país, cuya fertilidad favoreció el desarrollo de los pueblos prehispánicos. Las erupciones volcánicas pueden causar gran destrucción y dejar ciudades y pueblos sepultados bajo la lava, como lo hizo el volcán Paricutín, en el estado de Michoacán, en 1943. Por ello es necesario conocer y estudiar los volcanes mediante el registro de su actividad sísmica y la observación de los materiales que salen por su cráter, para identificar el grado de riesgo que representan. En el mapa de distribución de las principales zonas sísmicas y volcánicas puedes ver la relación entre los límites de placas tectónicas y la ubicación de las zonas de mayor actividad volcánica y sísmica en el mundo.



Actividad 2.1.4
Observa el mapa de distribución de zonas sísmicas y volcánicas del mundo. Responde en tu cuaderno.

1. ¿Por qué la actividad volcánica es mayor en los límites con el océano Pacífico?

2. ¿Qué países son los más afectados por sismos y volcanes?

3. ¿Consideras que todo el territorio mexicano se encuentra en riesgo por sismos o erupciones volcánicas?





2.1.4        Sismicidad y vulcanismo en México.

Como resultado de los procesos internos de la Tierra, el territorio mexicano se ha transformado constantemente, lo cual se ha registrado en el relieve y en las rocas. Los procesos sísmicos y volcánicos están vinculados con el deslizamiento de las placas tectónicas, que provocan movimientos de ascenso y descenso de las masas continentales. Dichos movimientos se expresan en el relieve, que puede modificarse poco, a lo largo de millones de años, o transformarse de manera violenta en minutos.
El territorio mexicano está dividido en cinco placas tectónicas, ubicadas principalmente en las costas del Pacífico; motivo por el cual es considerado uno de los países con mayor actividad sísmica en el mundo.

Observa el mapa de placas tectónicas de México (Página 2 de esta secuencia). Notarás que la mayoría de nuestro territorio se asienta sobre la placa Norteamericana, mientras que la península de Baja California se encuentra sobre la placa del Pacífico. Otras dos pequeñas placas oceánicas ubicadas al occidente y suroeste del territorio conforman el rompecabezas tectónico de México, respectivamente son las placas de Cocos y de Rivera. Debido a que los sismos no se presentan con la misma intensidad en el territorio nacional, se ha dividido a este en tres zonas sísmicas   Los epicentros de mayor magnitud en nuestro país suelen hallarse en la zona sísmica: en las costas del Pacífico, en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero y Oaxaca. También han ocurrido grandes sismos en el centro y sur de Veracruz y Puebla, en la parte norte y centro de Oaxaca, Chiapas, Estado de México y la península de Baja California, especialmente en la zona fronteriza con Estados Unidos de América.

En el caso del Distrito Federal, además de considerar su ubicación en una zona penisísmica, las características del subsuelo arcilloso y la gran densidad poblacional y de construcciones generan un alto riesgo de terremotos, como el ocurrido en septiembre de 1985. En esta zona, los temblores son menos frecuentes e intensos que en las zonas cercanas a los límites de placas tectónicas; los sismos se presentan principalmente en las costas de Nayarit, el golfo de California y norte de la península de Baja California.

Por último, en la zona asísmica no se tiene registro de grandes sismos. Esta área se ubica en la parte norte del país, en los estados de  San Luis Potosí, Chihuahua, Durango y Zacatecas, así como en la península de Yucatán.   El vulcanismo, como la sismicidad, es un fenómeno que se manifiesta en la superficie terrestre, producto de la actividad interna del planeta. Su desarrollo puede durar miles de años u ocurrir de manera repentina. En ambos casos, modifica el entorno físico, además de proporcionar energía geotérmica, suelos fértiles y bancos de material como tezontle o basalto, útiles en la construcción.

México ha presentado un intenso vulcanismo, principalmente en el llamado Sistema Volcánico Transversal, formado por una serie de volcanes que se extienden de costa a costa, entre 19° y 20° de latitud norte. También existen volcanes inactivos erosionados, como La Malinche, en Tlaxcala y Puebla, el Ajusco; en el Distrito Federal (figura 2.6); y el Nevado de Colima.


Actividad 2.1.4
Investiga: y Escribe las respuestas en tu cuaderno.

1.        ¿Qué relación existe entre las capas internas de la Tierra con la sismicidad?
2.        Observa el mapa de la página 54 y contesta.
3.        ¿Cuál es la placa tectónica más grande del mundo?
4.        ¿Qué relación existe entre esta placa y los sismos de mayor magnitud?
5.        ¿Por qué el vulcanismo se relaciona con la sismicidad?
6.        La combinación de fenómenos sísmicos  y volcánicos y población genera riesgo en diversas regiones de México. Las zonas de mayor riesgo sísmico en México son las ciudades ubicadas en la costa del Pacífico, como Ciudad Guzmán, Jalisco; Lázaro Cárdenas, Michoacán; Acapulco, Guerrero; Puerto Escondido y Puerto Ángel, Oaxaca; además del Distrito Federal. ¿Por qué estas entidades presentan alta actividad sísmica y volcánica?


ACTIVIDAD

9 de octubre de 2014

RUBRICAS DE EVALUACION

Rubricas para evaluar la Carpeta de evidencias y el cuaderno
Formación Cívica y Ética 1




  



Rrubrica


En el mismo archivo se encuentran las dos rubricas para la evaluación




Geografía de México y el Mundo





En el mismo archivo se encuentran las dos rubricas para la evaluación


7 de octubre de 2014

ESTUDIA Y APRENDE

A TODOS LOS ALUMNOS DE PRIMERO Y SEGUNDO LES COMPARTO ESTE ENLACE PARA QUE FORTALEZCAN SU ESTUDIO A EXAMENES

http://www.estudiaraprender.com/2011/10/05/componentes-del-espacio-geografico

http://www.estudiaraprender.com

http://www.estudiaraprender.com/2011/10/05

27 de septiembre de 2014

CRISTO NO TIENE MANOS

CRISTO NO TIENE MANOS
https://www.youtube.com/watch?v=4810AVwm6z8

LA EXPERIENCIA DE MARCELINO CHAMPAGNAT

La Experiencia Montagne.

Era un día del mes de octubre de 1816, el día 28, para ser precisos. En el paraje llamado “Les Palais”, cerca del Bessat, en la región del Monte Pilat, un adolescente de 17 años, Juan Bautista Montagne, estaba en cama, gravemente enfermo. Prácticamente había llegado al final de su carrera por este mundo. El joven vicario de La Valla-en-Gier, un pueblecillo de 2000 almas, el Pbro. Marcelino Champagnat, había sido llamado para asistir al moribundo. Cuál no sería su sorpresa al constatar que este adolescente no sabía nada de religión, ni de Dios, ni del más allá.

El pobre muchacho se hallaba desprovisto de los conocimientos culturales y religiosos más elementales. Verdaderamente era alguien que ignoraba hasta a qué había venido al mundo y qué es lo que le esperaba después. A un momento dado, el joven se sintió presa de una inmensa angustia, tomó a Marcelino por los brazos y le gritó, con los ojos arrasados en lágrimas: “¡Padre Marcelino, ayúdeme!”. El vicario de La Valla, conmovido hasta lo más hondo de su corazón, lo atendió con enorme solicitud. Pero bien poca cosa podía hacer en semejantes circunstancias. La situación de abandono en que había crecido era gigantesca. Le habló de ese Ser Supremo que lo recibiría con gran amor porque era su Padre. Y de María, que era su madre.....

Después de que el joven Montagne falleció, Marcelino emprendió el camino de regreso a la parroquia, bastante alejada de la casa del Palais. Todo el tiempo que caminaba por esos senderos zigzagueantes de las montañas, no podía callar en el fondo de su corazón el eco de aquel grito angustiado del joven que había quedado atrás...

Una angustia le subía hasta la garganta, como la oscuridad que se trepaba sobre los troncos y el follaje de los árboles que le rodeaban. Era una angustia semejante a la del joven, era una angustia compartida. Marcelino ya no oía una sola voz sino un coro inmenso de jóvenes en desamparo que gritaba. Detrás del grito de ese muchacho, Marcelino percibía el grito inmenso de la juventud abandonada en todo el mundo. Apenas llegado a su parroquia se puso a trabajar de inmediato. Era preciso responder a ese grito sin importar el precio.

Y la respuesta que dio Marcelino Champagnat a la juventud que pide auxilio, son los Hermanitos de María que él fundó, a sólo dos meses de haberse encontrado con el joven Montagne. Henos ya en el 2 de enero de 1817: día del nacimiento de la obra marista. Poco después, Marcelino construyó con sus propias manos una casa en el Hermitage, cerca de St. Chamond, al mismo tiempo que construía la comunidad marista por su presencia, su amor y sus enseñanzas. Marcelino, una vez descargado por completo de su ministerio de vicario de la Parroquia se dedicó de lleno a sus Hermanos. El, que había nacido en 1789 en una pequeña aldea, el Rosey, del municipio de Marlhes; que había hechos sus estudios en el seminario menor de Verrières y se había preparado para el sacerdocio en el seminario mayor de San Ireneo, en Lyon; que pertenecía a la rama de los Padres de la Sociedad de María, se convertía en el padre de una gran familia, la de los Hermanitos de María, es decir, la de los Hermanos Maristas de la Enseñanza, que evangelizan a los jóvenes mediante la educación cristiana.

Marcelino Champagnat permaneció toda su vida en el Hermitage. Ahí formaba a sus Hermanos como religiosos y como apóstoles en esa unidad armónica de la espiritualidad apostólica marista. Cuando murió el 6 de junio de 1840, sólo tenía 51 años, pero ya había consumado su misión y crecido a una gran talla espiritual.


No podríamos terminar sin agregar que, con el fin de ser congruente en su respuesta al llamado de la juventud, siempre insistió este hombre ante los Hermanos y los Obispos en que “todas las diócesis del mundo entraban en sus miras.” Y en consecuencia, sus Hermanitos han ido por todos los rincones del mundo a la escucha del grito de los Montagne de hoy..

22 de septiembre de 2014

ENLACE DE LAS SECUENCIAS DE FCE

Descarga las Secuencias haciendo clic 
sobre la imagen o en texto de abajo que dice AQUI

Las Secuencias de FCE COMPLETAS

Al abrir el enlace, selecciona la secuencia que requieras y aparece en otra ventana.

10 de septiembre de 2014

Así funciona el circuito del miedo en nuestro cerebro

¿Dónde nace el miedo? ¿Cómo reacciona nuestro cerebro ante una situación de pánico? ¿Podremos controlar algún día las fobias irracionales? Dos recientes estudios desentrañan el funcionamiento de estos procesos en un pequeño órgano conocido como amígdala, pero en los seres humanos el proceso es especialmente complejo y fascinante.  Imagina que vas caminando por el bosque, en apenas unas décimas de segundo escuchas un ruido y distingues una sombra detrás de unas ramas. Antes siquiera de comprender que se trata de un oso, tu cerebro ya ha desatado una respuesta masiva por su cuenta. Un pequeño órgano con forma de almendra, conocido como amígdala, centraliza todo el proceso que ahora empiezan a desentrañar los científicos.Por lo que sabemos hasta ahora, la amígdala es una especie de botón de emergencia de nuestro cerebro. Si nos acecha un peligro inminente, este núcleo activa una señal que reenvía inmediatamente al resto del cuerpo. En ocasiones, como nos cuenta el catedrático de Psicobiología de la UAM Luis Carretié, el sistema es capaz incluso de activar la respuesta antes de que seamos conscientes del peligro. “En algunos experimentos”, explica, “se presentan estímulos subliminales y la amígdala dispara respuestas fisiológicas como la sudoración en las manos, sin que el sujeto sea consciente de lo que le está asustando”.Pero, ¿cómo funciona este órgano capaz de disparar nuestros sentidos y hacer saltar el pánico? Dos estudios publicados la semana pasada en la revista Nature acaban de descifrar el funcionamiento de lo que los científicos han llamado “el circuito del miedo”. El equipo del neurobiólogo David J. Anderson, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), y el del profesor Andreas Lüthi, del Friedrich Miescher Institute (FMI), han comprobado la existencia de dos tipos de células neuronalesen la amígdala que se turnan para abrir y cerrar las “puertas” del miedoy controlan este proceso de “ida y vuelta”.“La amígdala analiza el ambiente de forma continua en busca de estímulos que predigan el peligro”, nos explica Wulf Haubensak, coautor del estudio realizado en CalTech, a lainformacion.com. “Lo que hemos podido demostrar es que el miedo está controlado por un microcircuito de dos poblaciones antagonistas de neuronas en la amígdala, que actúan como una especie de columpio”.  “Estas dos poblaciones de neuronas”, prosigue, “se inhiben entre ellas. Es decir, sólo una de las dos poblaciones puede estar activa a un tiempo, como si estuvieran en uno de los dos extremos de un balancín, alternando entre dos estados”.Aunque aún es demasiado pronto, el conocimiento de cómo funciona el mecanismo interno de la amígdala puede ayudar a desarrollar tratamientos para controlar las fobias y la ansiedad.Un órgano antiguo y vitalLa existencia de esta pequeña almendra en el cerebro se remonta al pasado más remoto de los mamíferos y ha tenido un papel vital en la evolución. “El miedo es el estado más intenso en el que pueden entrar tu mente y tu cuerpo”, afirma Haubensak, “y sólo tiene una meta: tu supervivencia”. La amígdala, nos confirma Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la UAB, empieza a estar desarrollada en los mamíferos hace unos 220 millones de años. “Es la estructura más crítica de las implicadas en las emociones”, afirma Morgado, y, entre ellas, “activa los miedos más primitivos, pero siempre de forma muy interactiva con el resto del cerebro”.Los experimentos con ratones en el laboratorio demuestran el papel esencial de la amígdala en las emociones primarias. Un estímulo en la zona puede desatar el pánico y la ansiedad, y se trabaja con sustancias que bloqueen estas señales y eliminen el pánico.
“Para todos los mamíferos”, asegura Haubensak, “la amígdala todavía coordina de forma principal las respuestas primarias y básicas al miedo ante un peligro”.  Pero en el caso humano el miedo creció dentro de un panorama de emociones más sofisticadas y del desarrollo de una corteza cerebral cada vez más compleja, con lo que terminó regulando e interactuando con otros impulsos y emociones. “La amígdala siempre actúa de forma muy interactiva con el resto del cerebro”, matiza el profesor Morgado, porque el miedo no se localiza en un lugar físico sino que procede de una reacción de nuestro sistema neuronal “en conjunto”. De hecho, en los casos de lesiones de la amígdala en humanos las reacciones son complejas e interesantes. Algunos pacientes se sienten más desinhibidos ante los riesgos, como a la hora de hacer apuestas y en otros la desinhibición afecta a la manera en que nos relacionamos con los demás, como la distancia a la que estamos dispuestos a tolerar que alguien se acerque. Un estudio publicado en Nature el año pasado indicaba que los sujetos con lesiones en la amígdala no protegen su espacio personal ni reaccionan ante un acercamiento que, aunque sea en un ascensor o en una aglomeración, cualquiera de nosotros consideraría amenazante.La importancia de la corteza prefrontalEl profesor Carretié coincide en que hablar únicamente del papel de la amígdala en el circuito del miedo en el caso de los humanos sería un error. “Hay que tener en cuenta el papel de la corteza prefrontal ventral”, nos recuerda. Esta zona, situada justo encima de los ojos, reúne algunas de las características más complejas de nuestra mente y tiene un papel clave también en el miedo, además del hipocampo y otros componentes del que se ha dado en llamar “sistema límbico”.“Su papel es incluso más importante que el de la amígdala”, asegura el catedrático. “En humanos y primates se ha demostrado que, aunque se extirpe la amígdala o se lesione, sigue habiendo respuesta de miedo que se activa en la corteza prefrontal”. Carretié considera que estudios como el realizado por Haubensak en Caltech, realizados con ratas, deben leerse con cautela a la hora de aplicarlos a los humanos. En nuestro caso, además de las neuronas inhibidoras, sería crucial el papel de la corteza prefrontal, que pone la situación en contexto y produce una respuesta menos “automática” y más elaborada al estímulo, por decirlo de alguna manera.Baste un ejemplo para entenderlo. Imaginemos que en un entorno laboral el jefe nos llama a nuestro despacho y nos insulta gravemente. La respuesta de la amígdala ante ese estímulo quizá fuera levantarse de la silla y arrancarle los ojos, pero nuestra corteza prefrontal coloca la situación en términos de contexto y consecuencias, y la sangre no llega al río.¿Miedos innatos y aprendidos?Carretié define el miedo como “una reacción rápida del organismo ante un estímulo amenazante con dos componentes: uno psicológico y otro fisiológico que es la respuesta motora del cuerpo”. En la parte psicológica se incluye la memoria de las malas experiencias: nuestro sistema reacciona ante situaciones que en el pasado han provocado problemas. Pero ¿hay miedos innatos? ¿Por qué es tan común que demos un salto ante la presencia de un animal venenoso? Esta misma semana Dean Mobbs y sus colegas del Medical Research Council de Cambridge publicaban los resultados de un experimento que trataba de monitorizar la reacción de la amígdala en presencia de una amenaza tan primaria como una tarántula. Para ello, reunieron a veinte voluntarios, los introdujeron en un escáner y comprobaron sus reacciones cuando simulaban acercarles una tarántula a los pies.
Entre las conclusiones destaca un hecho curioso: la amígdala no se activa en función de la distancia a la que se encuentre el peligro sino en función de si se aleja o se dirige hacia nosotros. Es decir, la señal se activaba con más intensidad cuando la araña se acercaba a los sujetos, con independencia de la distancia a la que se encontrara. Pero la alerta saltaba sistemáticamente, incluso en aquellos que no creen tener miedo a las arañas.Aparte del funcionamiento de la amígdala, la cuestión sobre los miedos instintivos es un viejo debate en neurociencia, explica Carretié, pero básicamente puede decirse que “lo innato es la facilidad para asociar ciertos estímulos a un peligro”, como la presencia de colores llamativos o la forma en que se mueven las patas de la araña.“De entrada”, asegura el catedrático, “un recién nacido no tendría miedo, pero sí tendría facilidad para asociar ciertos esquemas de color o formas con una amenaza”.Lo que le dará miedo después, a lo largo de su vida, quedará definido por la experiencia.* Ver también: 
"El miedo sólo tiene un objetivo: tu supervivencia"